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MANTENERSE JOVEN BIOLOGICAMENTE

Nuestra edad cronológica se define por nuestra fecha de nacimiento. Es un valor que se puede medir, pero no cambiar. Para nuestra edad biológica la situación es diferente, esta se define por la edad de nuestras células, que no sólo es medible sino también modificable.

La edad biológica puede variar notablemente dependiendo de diversos factores, el más importante, la oxidación, que es la responsable del envejecimiento. No se trata de una enfermedad, pero con su aceleración, varias enfermedades tales como las enfermedades cardiovascular y el cáncer puede declararse prematuramente.

Teorías del envejecimiento

Hay varias teorías del envejecimiento todas ellas giran en torno a la alteración de las estructuras en el tiempo y de las funciones vitales. Estos cambios están ya sea programados genéticamente o son el resultado de la acumulación de daños a lo largo del tiempo, o se derivan de estos dos factores.
La teoría del estrés oxidativo (un exceso de oxidación), propuesta por Harman esta confirmada por numerosos resultados experimentales y permite tener en cuenta los factores genéticos. El hecho que los animales tan diversos como los gusanos, las moscas, los ratones y los humanos compartan los mismos mecanismos de regulación del estrés oxidativo durante el envejecimiento demuestra su importante función y su carácter casi universal.
El estrés oxidativo esta reconocido de forma unánime como un factor de aceleración del envejecimiento.

Los telómeros y el envejecimiento

En el núcleo de nuestras células, cada uno de los extremos de los cromosomas está protegido por unas estructuras llamadas los telómeros que desempeñan un papel importante en la estabilidad genética de las células. Tras cada división celular, su longitud disminuye. Por lo tanto, la longitud de los telómeros es una buena indicación del número de divisiones y de la edad celular. A partir de una longitud crítica, las células ya no se dividen y se vuelven inactivas o se mueren.
Además del número de divisiones celulares, factores genéticos y ambientales que controlan la longitud del telómero y su acortamiento. En efecto, cada individuo tiene una longitud de los telómeros que le es propia y la velocidad de su acortamiento depende de varios factores, entre ellos el estrés oxidativo .
Diversas condiciones, todas ellas asociadas al estrés oxidativo, han mostrado efectos medibles sobre la longitud de los telómeros y la edad biológica de la célula.

La oxidación y el envejecimiento

En un estudio sobre los efectos del estrés y el estrés oxidativo en el envejecimiento, la comparación de la longitud de los telómeros de los voluntarios permitieron cuantificar la aceleración del envejecimiento de acuerdo a su nivel de estrés oxidativo. Diferencias de entre 9 y 17 años entre personas de la misma edad cronológica se pusieron en evidencia en las células de las personas que mostraban un alto estrés oxidativo. En otras palabras, una persona de 40 años de edad que sufre un elevado estrés oxidativo puede tener una edad biológica entre 49 y 57 años! No es sorprendente que esta aceleración corresponda a un mayor riesgo de contraer enfermedades ligadas al envejecimiento. Por ello se están realizando muchos estudios para explorar la posibilidad de estabilizar o reducir la velocidad del reloj de la edad. Como era de esperar, también están asociadas con el control del estrés oxidativo .
Para prevenir la oxidación de las células, la evolución ha dotado a los sistemas vivos de un sistema de defensa antioxidante, que tiene dos componentes: un sistema interno (producida por el cuerpo), representada por las enzimas y moléculas con actividad antioxidante y un sistema externo (antioxidantes de la dieta), representada por los antioxidantes, tales como las vitaminas, y varios compuestos de origen vegetal, tales como polifenoles, el sistema de defensa antioxidante interno de plantas que nos apropiamos al consumirlas.

Estimular las defensas antioxidantes

Las condiciones que estimulan la producción de sistema de defensa antioxidante así como el consumo de fuentes ricas en antioxidantes se asocian con un mejor control del estrés oxidativo y al manteniendo o disminución de la velocidad de envejecimiento. Entre ellos:
1 . La práctica de deporte, se sabe que aumenta la capacidad del sistema de defensa antioxidante, permite mantenerse joven. La comparación de la longitud de los telómeros de 1.320 gemelos mostró que aquellos que practicaban actividad física regular adaptada a su nivel de rendimiento eran más largos que el grupo que no practicaba una actividad física.

2 . El consumo de té, rico en antioxidantes, mostró efectos mensurables en las personas de avanzada edad. Los resultados indican que los que consumían 750 ml de té por día tenían unos telómeros más largos que los que bebían 10 veces menos té.

3 . El consumo de vino, conocido como la “paradoja francesa” , se asocia a una relantización del envejecimiento. Varios compuestos del vino actúan como antioxidantes primarios y como mensajeros secundarios para desencadenar efectos protectores que reducen el estrés oxidativo. Es importante contar con un consumo moderado y consumir vinos ricos en antioxidantes. (Para más información, lea nuestro artículo titulado ?Si o no al Alcohol?, también le recomendamos nuestro articulo sobre ?Alimentos ricos en antioxidantes? y el de ?Alimentos prooxidantes))
Para retardar el envejecimiento, hay que consumir especialmente frutas, verduras, (mucho mejor si son biológicas y de proximidad y con la cocción adecuada) té, café, cacao, vino, vitaminas y hacer deporte … Es cierto , pero en la dosis correcta para cada uno!

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