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COMO PREVENIR ALERGIAS

Ya sean respiratorias, de la piel o alimentarias las manifestaciones alérgicas están en auge. Crecen 50% cada diez años y son una de las causas de enfermedad más comunes en los niños.

Lo que agrupamos bajo el término «alergia» es en realidad una reacción exagerada de la respuesta del sistema inmunológico a un atacante. Que le lleva a liberar sustancias inflamatorias tales como la histamina, que causa picazón, enrojecimiento, rinorrea (goteo nasal u ocular), trastornos respiratorios o dolores de cabeza. Siempre que estemos en presencia del alergeno, nuestro sistema provoca la misma reacción alérgica.

Las reacciones alérgicas pueden ser de tres tipos: respiratorio, de la piel o alimentarios. Causadas por los ácaros, el polen o los animales, que se manifiestan por la rinitis y la conjuntivitis. Los medicamentos y alimentos generan sobre todo reacciones digestivas o cutáneas. Las sustancias que actúan por contacto, provocan dermatitis. En cuanto a las sustancias inyectadas, causan reacciones más extendidas.

Si los polenes proliferan en primavera, causando la clásica rinitis o fiebre del heno, podemos desarrollar reacciones alérgicas durante todo el año ante la presencia de los ácaros del polvo, picaduras de insectos, hongos, animales domesticos, ciertos medicamentos o vacunas, cosméticos, fibras naturales o sintéticas, látex o metal. En total, se han identificado cerca de 20.000 alérgenos. Por no hablar de las reacciones a ciertos alimentos o el sol, o incluso de las alergias cruzadas. Los que son alérgicos al polen de abedul pueden desarrollar urticaria si absorben proteínas de zanahoria, apio, albaricoque, manzana y kiwi. Los alérgico a los ácaros del polvo, deberían asimismo evitar los caracoles, gambas, mejillones y ostras.

En le caso de hipersensibilidad, algunas reacciones pueden ser mucho más grave y manifiesta en la forma de la anafilaxia, angioedema o asma. Por tanto los síntomas de alergia, no deben descuidarse, ya que algunas reacciones pueden ser potencialmente mortales. La OMS, ha clasificado las alergias en el sexto lugar entre los problemas de salud pública, constatando, que no sólo son más frecuentes, sino que también son cada vez más agudas.

CAUSAS

La contaminación, una dieta poco saludable y un estilo de vida estresante han sido señaladas. Desde hace unos años, los expertos también incriminan los avances en higiene, tratamientos antiinfecciosos y de prevención. Al vivir en un mundo demasiado limpio, nuestro sistema inmunológico está infrautilizado y se activaría contra cosas mundanas, como el polen, los ácaros del polvo u otros.

PREVENCION

La mejor protección sigue siendo evitar el contacto con el alérgeno. Pero si usted no puede evitar el contacto con animales o ciertos alimentos, le resulta difícil de eliminar el polen o los ácaros del polvo de su existencia. Puede sin embargo limitar su proliferación a través de ciertas medidas de higiene, tales como la ventilación de la habitación, la eliminación de alfombras, y lavar las fundas de almohadas y sábanas a más de 60 grados.

La desensibilización en cinco preguntas

Según la Organización Mundial de la Salud, la desensibilización es junto la evitación de alergenos, el único tratamiento capaz de modificar la evolución natural de la alergia. Numerosos estudios internacionales tienden a confirmar esto. Por tanto, este tratamiento ahora cuenta con un verdadero consenso.

¿Qué es la desensibilización?
Es un tratamiento que ataca el problema y cuyo propósito es restaurar la tolerancia inmune a la sustancia a la que es alérgico. En concreto, el alergólogo regularmente administra en forma de gotas o inyecciones, dosis – inicialmente infinitesimales – del alergeno causante con el fin de desarrollar gradualmente una tolerancia. En cuanto al tratamiento, las dosis se aumentan hasta alcanzar la dosis máxima tolerada por el paciente. A esta fase inicial del tratamiento le sucede la fase de mantenimiento durante el cual la dosis máxima tolerada se administra a intervalos regulares. Cuanto más pronto se intervenga a las señales alérgicas mayores son las probabilidades de éxito de la desensibilización.

¿Cuáles sus indicaciones?
Un tratamiento de desensibilización ha de ser prescrito por un alergólogo. Pero hay que saber que este tratamiento no cura todo, no obstante ha demostrado su eficacia en la desensibilización del veneno de la avispa (95% de eficacia) y de la abeja (80% de eficacia). Y ha obtenido también muy buenos resultados con los alergenos: como los ácaros del polvo, polen de gramíneas, herbáceas y árboles.
Sin embargo no hay desensibilización para las alergias de contacto (correas de reloj, lápiz labial) o alergias a los alimentos.

¿Cuáles son sus contra-indicaciones?
Afectan principalmente a pacientes inmunodeprimidos, las personas con cáncer y niños menores de 5 años. Del mismo modo, no se puede empezar una desensibilización durante el embarazo, pero, por el contrario, podemos continuar el tratamiento en su fase de mantenimiento. Algunos fármacos, en particular, los betabloqueantes, también están contra-indicados.

¿Cuáles son los efectos?
La desensibilización tiene un efecto curativo: reduce o elimina los síntomas y, finalmente, reduce el consumo de medicamentos. También tiene un efecto preventivo: evita polisensibilización y previene el desarrollo de la rinitis alérgica hacia el asma.

¿Cuánto tiempo dura un tratamiento?
Depende de cada paciente. Se necesitan de tres a cinco años para obtener buenos resultados. La fase inicial, cuando se inyecta con dosis crecientes de alérgenos, dura aproximadamente entre trece o catorce semanas en tratamiento mediante inyección, la fase de mantenimiento esta entre los tres y los cinco años.

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